Me hieren con sus celos.
Me hieren con sus lujurias.
Me hieren con sus prejuicios.
Me hieren con sus abusos del uno contra el otro.
¡Todo lo veo!
¡O, Padre! ¡Todo lo veo!
Veo las espinas del orgullo de cada persona
brutalmente apuñalando y perforando
profundamente mi cabeza y mi corazón.
Me hieren con sus deseos de controlar.
Me hieren con sus pensamientos de odio.
Me hieren con sus prisas hacia el éxito.
Me hieren al echar a un lado su servitud.
¡Todo lo veo!
¡O, Padre! ¡Todo lo veo!
Veo el látigo del mal hablar de la humanidad.
azotándome, despojándome me de mi humanidad.
Me hieren al usar palabras que me derriban.
Me hieren al usar palabras que desgarran la Verdad.
Me hieren usando palabras que difundan crueldad.
Me hieren usando palabras que divulgan chismes y desesperanza.
¡Todo lo veo!
¡O, Padre! ¡Todo lo veo!
Lo que ellos se harán el uno al otro,
lo harán hacia Mi,
y lo sentiré en mi cara,
y lo sentiré en mi cabeza y en mi corazón,
y lo sentiré en mi piel bendita,
y lo sentiré en mi hombro cuando cargue la cruz,
y lo sentiré en mis rodillas cuando caiga al suelo,
y lo sentiré en los clavos.
¡Todo lo veo!
¡O, Padre! ¡Todo lo veo!
Hágase tu voluntad, Padre mío,
Porque los quiero
a pesar de todo.